Una losa en la espalda como equipaje, inercia que me empuja cuando no puedo más.
¡Ah, Prometeo Cristificado! ¡Tendrás una tierra que no es tuya como el más condenable de los pecados!
Una losa en la espalda como equipaje, inercia que me empuja cuando no puedo más.
¡Ah, Prometeo Cristificado! ¡Tendrás una tierra que no es tuya como el más condenable de los pecados!
Y estoy frío. Hay rostros que miran este cuerpo que ya no es mío,que pertenece a otros,y a otros más que están escondidos,y a aquellos
1. La puerta se cierra Aitana sale de casa sabiendo que no va a regresar. Cierra la puerta despacio. El pestillo suena como una caricia,

No pretendo que este espacio esté ordenado. Si lo hiciera, tendría que cambiarle el nombre, y por ahora me gusta tal y como está: es