Aitana, la chica del reflejo triste II

Tantas veces Aitana miró por esa ventana anhelando su libertad.

2. Primer intento La enorme y sudada mano de un hombre apoyada sobre su hombro. La empuja con suavidad y firmeza. Aitana sabe que, si intentara marcharse, esa mano se convertiría en la garra —sudada— de un ave de presa. Un águila o un halcón. Lo aprendió en la escuela. En la misma hoja venían […]